Archivos Mensuales: junio 2016

SI TUVIERA…SERÍA FELIZ

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Cuentan que una vez un hombre caminaba por la playa en una noche de luna llena mientras pensaba:

– “Si tuviera un auto nuevo, sería feliz”
– ” Si tuviera una casa grande, sería feliz”
– ” Si tuviera un excelente trabajo, sería feliz”
– ” Si tuviera pareja perfecta, sería feliz”

En ese momento, tropezó con una bolsita llena de piedras y empezó a tirarlas una por una al mar cada vez que decía: “Sería feliz si tuviera…”

Así lo hizo hasta que solamente quedaba una piedrita en la bolsa, la cual guardó. Al llegar a su casa se dio cuenta de que aquella piedrita era un diamante muy valioso. ¿Te imaginas cuantos diamantes arrojó al mar sin detenerse y apreciarlos?

¿Cuántos de nosotros pasamos arrojando nuestros preciosos tesoros por estar esperando lo que creemos perfecto o soñado y deseando lo que no se tiene, sin darle valor a lo que tenemos cerca nuestro?

Mira a tu alrededor y si te detienes a observar te darás cuenta de lo afortunado que eres, muy cerca de ti está tu felicidad, y no le has dado la oportunidad de demostrarlo.
Cada uno de nuestros días es un diamante precioso, valioso e irremplazable.
Depende de ti aprovecharlo o lanzarlo al mar del olvido para nunca más poder recuperarlo.

Nuestra Vida

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Un viejo carpintero estaba listo para retirarse. Le comunicó a su

empleador acerca de sus planes de dejar el trabajo en la industria

de construcción de casas y vivir una vida mas placentera con su

esposa y su familia. El extrañaría el salario que recibía pero quería

retirarse.

El empleador estaba triste de ver que un buen empleado se retiraba

y le pidió, como favor personal, que construyera una última casa. El

carpintero dijo que sí pero con el tiempo se vió que su corazón y

su esfuerzo no estaban en el trabajo. No hizo bien su labor y

seleccionó materiales de baja calidad. Fué la peor casa que había

construido en la vida.

Fué una manera infortunada de terminar su carrera. Cuando el

carpintero terminó el trabajo y el empleador vino a inspeccionar, le abrió la puerta al carpintero, lo invitó a seguir y le

dijo “Esta es tu casa, mi regalo para tí”.

Que lástima! Qué arrepentimiento! “Si hubiera sabido que esta iba a

ser mi casa la construyo de manera diferente” dijo el carpintero.

Ahora tenía que vivir en la casa que el mismo había construido y

era un desastre.

Lo mismo sucede con nosotros. Construimos nuestra vida de una

manera displicente. De una manera reactiva en lugar de positiva.

Esperamos el lugar de actuar. Ponemos mucho menos de lo que tenemos en nuestros esfuerzos y vivimos en una permanente queja tratando de culpar a los demás de nuestra situación..

En cosas importantes, con la familia, amigos, el trabajo, etc., no

damos lo mejor que tenemos. Entonces, con sorpresa, nos encontramos viviendo en la casa que nosotros mismos hemos construido. “Si hubiera sabido habría actuado diferente” pensamos.

Piense en Ud. mismo como el carpintero. Piense acerca de su casa.

Cada día, cuando tenga que clavar un clavo, colocar una división o

levantar una pared, hágalo sabiamente, hágalo con amor y dé lo mejor que tiene. Es la única vida que llegará a construir. Aún si vive solo por un día más, ese día merece vivirse de una manera digna y gratificante.

La placa sobre la pared dice “LA VIDA ES UN PROYECTO DE

AUTOCONSTRUCCION”. Su vida hoy es el resultado de sus actitudes y decisiones del pasado. Su vida mañana será el resultado de sus actitudes y decisiones de hoy.