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el futuro novio

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Mi novia y yo habíamos andado por mas de un año, y decidimos casarnos. Mis padres nos ayudaron en toda forma posible, mis amigos me apoyaban. Y mi novia era un sueño.

Solo había una cosa que me molestaba mucho, y era la mejor amiga de ella. Era inteligente y sexy, y a veces flirteaba conmigo, lo que me consternaba.

Un día, la amiga de mi novia me hablo por teléfono y me pidió que fuera a su casa a ayudarle con la lista de los invitados a la boda. Así que fui para allá. Ella estaba sola, y cuando llegue, me susurró que, ya que me iba a casar con su mejor amiga, y tomando en cuenta que ella tenia ciertos sentimientos y deseos hacia mi persona, y que ya no podía aguantarse mas, y que antes que me casara y comprometiera mi vida a su mejor amiga, quería hacer conmigo el amor una sola vez.

¿¿¿¿¿¿Que podía decir???????????

Estaba totalmente sorprendido, y no pude decir palabra. Así que me dijo, “Iré al cuarto, y si tu lo deseas, entra y me tendrás.”

Admire su maravilloso trasero mecerse al subir las escaleras. Me levante del sillón y estuve así, de pie, por un momento. Me di vuelta y fui a la puerta principal, la cual abrí, y salí a la calle, me dirigía a mi carro.

Mi novia estaba afuera!!!!!!!!!!!!!!

Con lagrimas en sus ojos, me abrazo y me dijo, “Estoy muy feliz y orgullosa de ti. Has pasado mi pequeña prueba. No podía tener a un mejor hombre como esposo!”

Moraleja: Siempre deja tus condones en el carro.

El deseo de la mujer

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Un buen día una mujer se encontró con el bien, su motivo de la visita era para plantearle una idea para mejorar la vida en la tierra. El bien la llevó a un lugar para hablar y le preguntó cuál era su idea.
-Mi idea es que se siembre mayor cantidad de semillas de amistad y amor entre los humanos –dijo la mujer-para que haya menos odio y diferencias entres ellos.
Dios decidió cumplir la idea que esta mujer le propuso y sembró muchas semillas mas de amistad entre los hombres. Al poco tiempo las naciones dejaron de estar en guerra y la vida en el planeta mejoró.
Luego de un tiempo el mal enojado al ver esto decidió sembrar mas de su propias semillas: discriminación y odio. Al tiempo otra vez volvió a ser casi todo igual.
Al ver esto la mujer decidió volver a visitar a el bien, pero él no le quiso recibir porque lo que había hecho había sido en vano. Luego de insistir la mujer logró hablar con Dios y le dijo:
-Haz que los hombres puedan decidir libremente entre una cosa o la otra y así cada uno podrá elegir qué hacer.
-Pero mujer –contestó Dios- el hombre desde siempre pudo decidir por si mismo.
-Entonces –respondió la mujer- dales la sabiduría para que puedan elegir lo mejor.
Pero a la vez que el bien les daba sabiduría el mal ponía la ignorancia. Al ver que había fracasado, la mujer se desanimó. Al ver esto el bien visitó a la mujer y le dijo:
-El mal puso delante de ti el desánimo y optaste elegirlo, bien pudiste elegir rechazarlo.
Ahí la mujer entendió.
-Deseo que siempre haya personas que al elegir el bien, ayuden a otras personas a elegirlo también.
-Pues siempre esas personas estarán –le contestó el bien- como estarán las contrarias. Lo importante es lo que cada uno elija. Y lo mas importante es lo que vos elijas hacer.
Desde ese momento, la mujer se propuso a ayudar y aconsejar a otras personas para que hagan el bien.

¿Y vos, qué estás eligiendo a diario?

El zorro y las gallinas

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Había una vez un zorro que estaba obsesionado con los huevos de las gallinas, era su plato favorito. Siempre andaba rondando por los gallineros en busca de su apreciado botín, en especial en uno. En este gallinero, las gallinas indefensas veían como cada noche el zorro se llevaba sus huevos, y si no lo dejaban hacerlo, éste las había amenazado con que se llevaría a ellas para comérselas.

En esta granja, el dueño veía que su número de gallinas crecía muy lentamente y que casi no ponían huevos. Esto no le servía y pensó en vender a todas sus gallinas. Estas al enterarse de las intenciones del granjero decidieron trazar un plan. Esa misma noche cuando el zorro vino a visitarlas, le ofrecieron todos los huevos que quisiese con tal que no se llevase a los que estaban empollando. Al zorro le pareció una buena oferta y durante esa noche se llevó todos los huevos.

Al día siguiente el granjero fue al gallinero en busca de huevos y se encontró con que no había ninguno, sólo los que las gallinas empollaban. Esto le sorprendió mucho y empezó a revisar todo el gallinero en busca de alguna huella de algún depredador. Las gallinas, corriendo el riesgo de que el zorro cumpliese con su amenaza, dejaron al descubierto unas huellas del zorro para que el granjero las viese. Cuando éste las vio, se detuvo unos segundos medio pensativo y se fue.

Esa noche, como de costumbre, el zorro volvió en busca de su botín. Pero al entrar en vez de encontrarse con los huevos, se encontró con el granjero que le apuntaba con una escopeta. Lo último que supieron las gallinas del zorro era que pasó a formar parte de la colección de pieles del granjero.

Moraleja: el que mal anda, mal acaba. Aparte…la astucia e inteligencia supera a la fuerza y viveza.

El hombre del tiempo

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Hace un tiempo atrás, conocí a una persona especial. Lo conocí mientras viajaba en micro hacia el centro de la ciudad. El llevaba un traje negro, camisa negra y una corbata negra como si fuese a un velatorio. Estaba sentado justo al lado mío en el asiento del colectivo, pero no le preste mucha atención en ese momento. Estaba apurado, se me hacía tarde y miraba el reloj cada dos segundos.
-No mires tanto el reloj, el tiempo es lo que menos importa- me dijo de manera sorpresiva.
-Ojalá el tiempo no fuese importante –dije- tengo un parcial y no quiero llegar tarde.
-Es razonable tu apuro –me respondió con una sonrisa suave- pero no es importante.
Yo no le contesté. ¿Qué le importa a ese viejo mi vida?
-Pasé sesenta y ocho años compartiendo cosas con mi hermano, ahora ya no lo tengo.
-Lo siento mucho –contesté medio confundido.
-Gracias, no lo dije para incomodarte. Era su hora… ¿Crees en el destino?
-La verdad que no, y tengo razones para creer así. Por ejemplo, este parcial me va a ir de acuerdo a lo que yo aya estudiado y esforzado a aprender. No me gusta vivir sabiendo que mi vida ya está escrita y predestinada.
-Para mi manera de pensar tienes razón. Hace muchos años atrás yo andaba igual de preocupado que vos. Miraba el reloj cada dos segundos, corriendo del trabajo al estudio, del estudio a mi casa y así todos los días. Nunca tenía tiempo para nada. Mi esposa ya estaba perdiendo la paciencia y mi familia se estaba desmoronando.
Un día, tenía que encontrarme con mi hermano en un café. Quedamos encontrarnos a la cinco de la tarde. Yo entre tantas cosas me olvide por unos instantes del compromiso. Cuando me acordé eran las cinco menos diez minutos. Tenía por lo menos media hora de viaje. Ahora con una llamada al celular se soluciona pero yo no tenía como hacerle saber de mi tardanza. Llegué al lugar veinte minutos tarde. A cincuenta metros del café había un cerco de policías, bomberos y ambulancias. El café se había incendiado. Pedí pasar ya que mi hermano estaba en ese café pero no pude. Pregunté que pasó y me contestaron que hubo una fuga de gas y que unas garrafas explotaron en la cocina.
Luego de un rato me enteré que mi hermano estaba muerto. En mi cabeza solo rondaban estas ideas, ¡si no hubiese llegado tarde también hubiese muerto!, ¡si nos hubiésemos encontrado en otro lado o en otro día!¡si pudiese volver el tiempo atrás!
Desesperado terminé yendo a la casa de una amiga que era curandera para que me ayude y aconseje. ¡Su pudiese cambiar las cosas! ¡si pudiese volver el tiempo atrás!, era todo lo que le repetía llorando. Mi amiga me dijo que aparte de ser curandera había aprendido algunas cosas que las mantenía en secreto por precaución. Me ofreció la oportunidad de atrasar el tiempo todo lo que yo quisiese, pero solo tenía una sola oportunidad. Sin pensarlo acepté y le pedí volver el tiempo al momento en que arreglaba con mi hermano ir al café. Ella cumplió mi pedido. Me encontré justo en ese momento. En seguida cambié de lugar y fecha con mi hermano para asegurarme bien de que no vuelva a suceder. Al día siguiente el café se incendió, pero mi hermano estaba vivo.
Pasaron un par de días, mi ritmo de vida era acelerado y no disfrutaba de mi familia ni de la gente que me rodeaba, era un obsesivo al trabajo y al estudio. Hasta que algo cambió mi vida. Mi hermano era chofer de trenes. Una tarde andaba atrasado de tiempo y aceleró un poco mas de lo máximo permitido la velocidad del tren para llegar a tiempo sabiendo que estaba en una zona urbana y que podía ocasionar un accidente. Pero no le dio importancia. A trescientos metros la vía pasaba por una calle, toca el pito para que sepan que se acerca el tren. En eso ve que hay un micro de pasajeros parado justo en medio de la vía. Si él hubiese ido a la velocidad máxima permitida, no hubiera pasado nada. Chocó contra el micro produciendo más de veinte muertos, el tren se descarriló, provocando que muchos pasajeros del tren salgan heridos y tres de ellos, ancianos ya terminen muertos por el impacto. Nunca más volvió a conducir un tren.

Ya era el momento en el que me tenía que bajar.
-Muy interesante –le comenté- lástima que ya me tengo que bajar en la próxima parada.
-Yo también –me contestó el anciano.
Bajamos juntos del colectivo. En el momento de despedirme el me dijo:
-Al final por querer salvar la vida de mi hermano, murieron como treinta personas inocentes. Al final por andar siempre sin tiempo, casi pierdo a mi familia. Desde ese momento decidí que el tiempo debe ser usado de manera cuidadosa, y que no sirve andar alterándolo. Las cosas por algo suceden y no se puede volver atrás. Lo que sí se puede hacer es aprovechar el tiempo lo mejor que podamos y aceptar las cosas que nos pasaron. No se puede alterar al tiempo, pero si se lo puede aprovechar y administrar de la mejor manera posible.
-Bueno, muchas gracias –le contesté dándole la mano al anciano- lo voy a tener en cuenta. Debo irme.
-Gracias muchacho, suerte en tu parcial y no te olvides ¡aprovecha bien cada momento que el tiempo vale oro! Adiós.
-Hasta luego –respondí.
Pegué la media vuelta para irme cuando quise saber el nombre de aquel anciano y darle mis condolencias por su hermano. Cuando me di vuelta para volverlo a ver, ya no estaba. Busqué por todos lados y no lo encontré. Y desde aquel entonces nunca más lo volví a ver. No se quien era, pero me dejó una lección muy importante.

Ahora dependen de ustedes que lecciones aprenden para sus vidas.

QUIERO UN MILLÓN DE AMIGOS

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Si tuviera millones de amigos, le pediría a cada uno una moneda y seria millonario.
Si tuviera 500 mil amigos, les pediría tomarnos de las manos para unir el país.
Si tuviera 200 mil amigos, fundaría una ciudad donde todo el mundo me saludara con una sonrisa.
Si tuviera 25 mil amigos, la empresa de teléfonos me cortaría la línea cada vez que cumpliera años.
Si tuviera 6 mil amigos, me gustaría ser padrino de 6 mil niños.
Si tuviera mil amigos, tendría mil manos para mi.
Si tuviera 365 amigos, pasaría cada día del año con uno de ellos.
Si tuviera 100 amigos, tendría cada día cien consejos.
Si tuviera 10 amigos, mi madre tendría 10 hijos más.
Si tuviera 4 amigos, tendría aseguradas cuatro manos que cargarán mi ataúd.
Si tuviera 2 amigos, seria 2 veces más feliz.
Pero si tuviera un solo amigo, no necesitaría tener más.
Hay quienes quieren tener un millón de amigos cuando cada uno de vale millones……

Fabula del comerciante

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Fabula del comerciante

Había una vez un ciudadano que vivía al lado de una carretera donde vendía unas ricas albóndigas con pan. Estaba muy ocupado y por lo tanto no oía la radio, no leía los periódicos, ni veía la televisión.

Alquiló un trozo de terreno, colocó una gran valla y anunció su mercancía gritando a todo pulmón: “Compren deliciosas albóndigas calientes”. Y la gente se las compraba.

Aumentó la adquisición de pan y carne. Compró un terreno más grande para poder ocuparse mejor de su negocio. Y trabajó tanto que dispuso que su hijo dejara la Universidad donde estudiaba Ciencias Comerciales a fin de que le ayudara.

Sin embargo, ocurrió algo importante. Su hijo le dijo:

-”Padre, ¿pero no escuchas la radio, ni lees los periódicos? Estamos sufriendo una grave crísis. La situación es realmente mala; peor no podría estar”.

El padre pensó: “Mi hijo estudia en la Universidad, lee la prensa, ve la televisión y escucha la radio. Sabe entonces lo que dice”.

Compró pues menos pan y menos carne. Sacó la valla anunciadora, dejó el alquiler del terreno a fin de eliminar los gastos y ya no anunció sus ricas albóndigas con pan. Y las ventas fueron disminuyendo cada día más.

Después de un tiempo, el negocio estaba realmente afectado

-”Tenías razón hijo mío”, le dijo al muchacho. “Verdaderamente estamos sufriendo una gran crisis”.

Moraleja:
Si nos programamos para fracasar, fracasaremos. Si nos mentalizamos para ganar, ganaremos. Es una simple elección personal. En estos tiempos distintos, asumamos que hay muchas oportunidades esperando por nosotros

Avivar la Llama Interior

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Avivar la Llama Interior

Cuentan que un rey muy rico de la India, tenía fama de ser indiferente a las riquezas materiales y hombre de profunda religiosidad, cosa un tanto inusual para un personaje de su categoría.

Ante esta situación y movido por la curiosidad, un súbdito quiso averiguar el secreto del soberano para no dejarse deslumbrar por el oro, las joyas y los lujos excesivos que caracterizaban a la nobleza de su tiempo.

Inmediatamente después de los saludos que la etiqueta y cortesía exigen, el hombre preguntó: Majestad, ¿cuál es su secreto para cultivar la vida espiritual en medio de tanta riqueza?

El rey le dijo: “Te lo revelaré, si recorres mi palacio para comprender la magnitud de mi riqueza. Pero lleva una vela encendida. Si se apaga, te decapitaré”.

Al término del paseo, el rey le preguntó: “¿Qué piensas de mis riquezas?”

La persona respondió: “No vi nada. Sólo me preocupé de que la llama no se apagara”.

El rey le dijo: “Ese es mi secreto. Estoy tan ocupado tratando de avivar mi llama interior, que no me interesan las riquezas de fuera”

Vivir Aprendiendo

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Para vivir aprendiendo una linda moraleja

Vivir Aprendiendo
A los 5 años, aprendí que a los pececitos dorados no les gustaba la gelatina.
A los 9, aprendí que mi profesora solo me preguntaba cuando yo no sabía la respuesta.
A los 10, aprendí que era posible estar enamorado de cuatro chicas al mismo tiempo.
A los 12, aprendí que, si tenia problemas en la escuela, los tenía más grandes en casa.
A los 13, aprendí que, cuando mi cuarto quedaba del modo que yo quería, mi madre me mandaba a ordenarlo.
A los 15, aprendí que no debía descargar mis frustraciones en mi hermano menor, porque mi padre tenía frustraciones mayores y la mano más pesada.
A los 20, aprendí que los grandes problemas siempre empiezan pequeños.
A los 25, aprendí que nunca debía elogiar la comida de mi madre cuando estaba comiendo algo preparado por mi mujer.
A los 27, aprendí que el titulo obtenido no era la meta soñada.
A los 28, aprendí que se puede hacer, en un instante, algo que te va a hacer doler la cabeza la vida entera.
A los 30, aprendí que cuando mi mujer y yo teníamos una noche sin chicos, pasábamos la mayor parte del tiempo hablando de ellos
A los 33, aprendí que a las mujeres les gusta recibir flores, especialmente sin ningún motivo.
A los 34, aprendí que no se cometen muchos errores con la boca cerrada.
A los 38, aprendí que, siempre que estoy viajando, quisiera estar en casa; y siempre que estoy en casa me gustaría estar viajando.
A los 39, aprendí que puedes saber que tu esposa te ama cuando quedan dos croquetas y elige la menor.
A los 42, aprendí que, si estás llevando una vida sin fracasos, no estas corriendo los suficientes riesgos.
A los 44, aprendí que puedes hacer a alguien disfrutar el día con solo enviarle una pequeña postal.
A los 47, aprendí que niños y abuelos son aliados naturales.
A los 55, aprendí que es absolutamente imposible tomar vacaciones sin engordar cinco kilos.
A los 63, aprendí que es razonable disfrutar del éxito, pero que no se debe confiar demasiado en el. También a los 63, aprendí que no puedo cambiar lo que pasó, pero puedo dejarlo atrás.
A los 64, aprendí que la mayoría de las cosas por las cuales me he preocupado nunca suceden.
A los 67, aprendí que si esperas a jubilarte para disfrutar de la vida, esperaste demasiado tiempo.
A los 71, aprendí que nunca se debe ir a la cama sin resolver una pelea.
A los 72, aprendí que, si las cosas van mal, yo no tengo por qué ir con ellas.
A los 76, aprendí que envejecer es importante.
A los 91, aprendí que amé menos de lo que hubiera debido.
A los 92, aprendí que todavía tengo mucho para aprender.

Moraleja

Siempre estamos aprendiendo algo nuevo, algo lindo, algo digno, como por ejemplo que la paz no se logra si realmente no se está dispuesto a perdonar por ella, entender cuál es la verdadera importancia de la familia, de la gente simple, de la vida misma. Que si bien todos tenemos distintas cualidades, capacidades y habilidades, sepamos valorar las que tenemos y podemos ofrecer a los demás y además enriquecernos, aceptar y disfrutar con las que otros no pueden brindar. Saber aceptar nuestras limitaciones y no olvidarnos de nuestras metas, aunque muchas veces parezcan muy lejanas difíciles. Encaminarse hacia ellas es el primer paso hacia algo que ni siquiera podemos imaginar.
Realmente no tiene mucha importancia hasta qué edad vivimos, lo importante es sentir que no lo hemos hecho en vano.

Envejecer es Obligatorio; Madurar es Opcional

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El primer día en la universidad nuestro profesor se presentó y nos pidió que procuráramos llegar a conocer a alguien a quien no conociéramos todavía. Me puse de pie y miré a mí alrededor, cuando una mano me tocó suavemente el hombro. Me di la vuelta y me encontré con una viejita arrugada cuya sonrisa le alumbraba todo su ser. ‘Hola, buen mozo. Me llamo Rose. Tengo ochenta y siete años. ¿Te puedo dar un abrazo?
Me reí y le contesté con entusiasmo: ‘¡Claro que puede!’ Ella me dio un abrazo muy fuerte.
‘Por qué está usted en la universidad a una edad tan temprana, tan inocente?’, le pregunté. Riéndose contestó: ‘Estoy aquí para encontrar un marido rico, casarme, tener unos dos hijos, y luego jubilarme y
viajar.’
‘Se lo digo en serio’, le dije. Quería saber qué le había motivado a ella a afrontar ese desafío a su edad.
‘¡Siempre soñé con tener una educación universitaria y ahora la voy a tener!’, me dijo. Después de clases caminamos al edificio de la asociación de estudiantes y compartimos un batido de chocolate. Nos hicimos amigos enseguida. Todos los días durante los tres meses siguientes salíamos juntos de la clase y hablábamos sin parar. Me fascinaba escuchar a esta “máquina del tiempo”.
Ella compartía su sabiduría y experiencia conmigo. Durante ese año, Rose se hizo muy popular en la universidad; hacía amistades a donde iba. Le encantaba vestirse bien y se deleitaba con la atención que recibía de los demás estudiantes. Se lo estaba pasando de maravilla. Al terminar el semestre le invitamos a Rose a hablar en nuestro banquete de fútbol.
No olvidaré nunca lo que ella nos enseñó en esa oportunidad. Luego de ser presentada, subió al podio. Cuando comenzó a pronunciar el discurso que había preparado de antemano, se le cayeron al suelo las tarjetas donde tenía los apuntes.
Frustrada y un poco avergonzada se inclinó sobre el micrófono y dijo simplemente, ‘disculpen que esté tan nerviosa. Dejé de tomar cerveza por cuaresma y ¡este whisky me está matando!’
‘No voy a poder volver a poner mi discurso en orden, así que permítanme simplemente decirles lo que sé.’ Mientras nos reíamos, ella se aclaró la garganta y comenzó: ‘No dejamos de jugar porque estamos viejos; nos ponemos viejos porque dejamos de jugar. Hay sólo cuatro secretos para mantenerse joven, ser feliz y triunfar.’
‘Tenemos que reír y encontrar el buen humor todos los días.’
‘Tenemos que tener un ideal. Cuando perdemos de vista nuestro ideal, comenzamos a morir. ¡Hay tantas personas caminando por ahí que están muertas y ni siquiera lo saben!’
‘Hay una gran diferencia entre ponerse viejo y madurar. Si ustedes tienen diecinueve años y se quedan en la cama un año entero sin hacer nada productivo se convertirán en personas de veinte años. Si yo
tengo ochenta y siete años y me quedo en la cama por un año sin hacer nada tendré ochenta y ocho años.
Todos podemos envejecer. No se requiere talento ni habilidad para ello. Lo importante es que maduremos encontrando siempre la oportunidad en el cambio.’
‘No me arrepiento de nada. Los viejos generalmente no nos arrepentimos de lo que hicimos sino de lo que no hicimos. Los únicos que temen la muerte son los que tienen remordimientos.’
Terminó su discurso cantando ‘La Rosa’. Nos pidió que estudiáramos la letra de la canción y la pusiéramos en práctica en nuestra vida diaria.
Rose terminó sus estudios. Una semana después de la graduación, Rose murió tranquilamente mientras dormía. Más de dos mil estudiantes universitarios asistieron a las honras fúnebres para rendir tributo a la maravillosa mujer que les enseñó con su ejemplo que nunca es demasiado tarde para llegar a ser todo lo que se puede ser.

Moraleja
“No olviden que ENVEJECER ES OBLIGATORIO; MADURAR ES OPCIONAL.”

El árbol de manzanas

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Moraleja-El árbol de manzanas

Hace mucho tiempo existía un enorme árbol de manzanas. Un pequeño niño lo amaba mucho y todos los días jugaba alrededor de él. Trepaba al árbol hasta el tope y el le daba sombra. El amaba al árbol y el árbol amaba al niño.

Pasó el tiempo y el pequeño niño creció y el nunca más volvió a jugar alrededor del enorme árbol.

Un día el muchacho regresó al árbol y escuchó que el árbol le dijo triste:
“¿Vienes a jugar conmigo?” pero el muchacho contestó “Ya no soy el niño de antes que jugaba alrededor de enormes árboles. Lo que ahora quiero son juguetes y necesito dinero para comprarlos”.
“Lo siento, dijo el árbol, pero no tengo dinero… Te sugiero que tomes todas mis manzanas y las vendas. De esta manera tú obtendrás el dinero para tus juguetes”.
El muchacho se sintió muy feliz.
Tomó todas las manzanas y obtuvo el dinero y el árbol volvió a ser feliz.

Pero el muchacho nunca volvió después de obtener el dinero y el árbol volvió a estar triste.

Tiempo después, el muchacho regresó y el árbol se puso feliz y le preguntó:
“¿Vienes a jugar conmigo?” “No tengo tiempo para jugar. Debo de trabajar para mi familia. Necesito una casa para compartir con mi esposa e hijos.
¿Puedes ayudarme?”… ” Lo siento, pero no tengo una casa, pero…tú puedes cortar mis ramas y construir tu casa”.
El joven cortó todas las ramas del árbol y esto hizo feliz nuevamente al árbol, pero el joven nunca más volvió desde esa vez y el árbol volvió a estar triste y solitario.

Cierto día de un cálido verano, el hombre regresó y el árbol estaba encantado. “Vienes a jugar conmigo? le preguntó el árbol. El hombre contestó “Estoy triste y volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar. ¿Puedes darme uno?”. El árbol contestó: “Usa mi tronco para que puedas construir uno y así puedas navegar y ser feliz”. El hombre cortó el tronco y construyó su bote. Luego se fue a navegar por un largo tiempo.

Finalmente regresó después de muchos años y el árbol le dijo: “Lo siento mucho, pero ya no tenga nada que darte ni siquiera manzanas”. El hombre replicó “No tengo dientes para morder, ni fuerza para escalar…Por ahora ya estoy viejo”.
Entonces el árbol con lágrimas en sus ojos le dijo, “Realmente no puedo darte nada…. la única cosa que me queda son mis raíces muertas”. Y el hombre contestó: “Yo no necesito mucho ahora, solo un lugar para descansar.
Estoy tan cansado después de tantos años”. “Bueno,las viejas raíces de un árbol, son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven siéntate conmigo y descansa”.

El hombre se sentó junto al árbol y este feliz y contento sonrió con lágrimas.

Moraleja:
Esta puede ser la historia de cada uno de nosotros. El árbol son nuestros padres. Cuando somos niños, los amamos y jugamos con papá y mamá…

Cuando crecemos los dejamos …..sólo regresamos a ellos cuando los necesitamos o estamos en problemas… No importa lo que sea, ellos siempre están allí para darnos todo lo que puedan y hacernos felices. Tú puedes pensar que el muchacho es cruel contra el árbol, pero es así como nosotros tratamos a nuestros padres…

Valoremos a nuestros padres mientras los tengamos a nuestro lado y si ya no están, que la llama de su amor viva por siempre en tu corazón y su recuerdo te dé fuerza cuando estás cansado…